Tardé dos minutos en dormirme desde que cerré la tapa del ordenador, y cinco en despertarme cuando la luz del sol empezó a atravesar la ventana de nuestro camarote. No eran más de las 6 de la mañana y decidí ir a darle los buenos días al sol y sacarle alguna que otra foto, algo que más tarde me pasaría factura…

Cuando por fin pude dormir algo, llegó la hora del primer briefing, no sé hasta qué punto es bueno dormir durante el trayecto si luego como contrapartida no eres capaz de dormir cuando toca, per tal como fuera, ahí estábamos Jordi y yo como zombies, escuchando las indicaciones de Mark sobre cómo sería nuestro primer buceo y las cosas a tener en cuenta durante el mismo para el resto de la semana.

Reparto de grupos realizado (no buceamos con Rafa ni Concha, pero tampoco con Cristina, David y Edu) empieza oficialmente nuestra primera jornada de buceos.

INMERSIÓN 01: ABU DABBAB NORTH

Todo preparado y al agua. Sin duda es un placer tenerlo todo guardado en el cuaderno de registro de inmersiones y saber qué configuración funcionó la última vez que estuvimos aquí.

Una inmersión tranquila, sencilla, llena de vida (Morenas, Payasos, Napoleón…) que nos sirvió como toma de contacto y para poder verificar el equipo en su totalidad.

INMERSIÓN 02: ELPHINSTONE

Nuestra idea era encontrarnos con el tiburón Longimanus, pero no tuvimos esa suerte.

Una inmersión en pared espectacular, creo que de momento (en unos días os confirmo) es de mis inmersiones favoritas del Mar Rojo, no por su animales sino por la riqueza de los corales que han colonizado la zona. Corales árbol, abanicos, esponjas… ¡Enorme e intacto! Una explosión de color amenizado por bancos de atunes enormes y barracudas al acecho. El mar estaba algo movido en superficie, pero espectacular debajo del agua con una visibilidad increíble.

De vuelta al barco, nos encontramos con el Longimanus justo en la plataforma de salto, pero no era el mejor momento para tirarse al agua.

El otro grupo tuvo más suerte, y entre los bichejos que pudieron ver se encontraban un par de tiburones martillo, a ver si en la próxima tenemos más suerte…

Pero no hay mal que una buena merienda no quite, y sin duda pudimos ahogar nuestras penas en una especie de buñuelos buenísimos…

Como bien he dicho al principio del artículo, la falta de descanso te traen problemas y más en el buceo, por lo que me llegó un merecido dolor de cabeza que junto a mi estómago revuelto formaban una mala combinación…

Me quedé dormido y me salté la cena, y he sobrellevado los movimientos del barco durante toda una noche de navegación, pero hijo, estamos en el Sur, y esto no es moco de pavo… Aún nos quedan algunas horas de navegación, son ahora las 7:30 pasadas de la mañana y nos toca conocer la parte más Sur de nuestro viaje, como dicen “el Mar Rojo de hace 20 años” pero eso amigos, es algo que descubriréis en el próximo artículo.

¡Un saludo!

 

Dejar un comentario