Podría decir que la ida hacía Cebú ha pasado volando y nunca mejor dicho, pero no ha sido así del todo. Si bien es cierto, le he perdido un poco el miedo a volar y pese a ir preparado con todo un arsenal químico en la maleta, el primer vuelo ha sido bastante llevadero, además nada como tener Wifi y viajar en el avión más lujoso del mundo y con la mejor compañía aérea, para olvidarte de que estás a miles de metros de altura para hacerte más ameno el trayecto.

El segundo ha pasado mucho más rápido pese a casi duplicarse las horas de vuelo, más que nada porque no lo hemos pasado los dos durmiendo… La cosa ha estado una vez ya en filipinas, y el trayecto hasta nuestro hotel, el Turtle Bay Dive Resort, ese si se me ha hecho largo, más de 4 horas en una diminuta carretera llena de coches… Pero es lo que hay en este tipo de países. ¡Menos mal que venimos por dos semanas así que el trayecto merece la pena! Poco más puedo añadir, pues, no hemos podido ver el hotel porque ya era de noche…

Como este es el día cero, me lo vais a permitir y mañana volvemos con todo lujo de detalles. ¡Arrancamos el cuaderno de bitácora de nuestro viaje a Filipinas!

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