El pasado fin de semana tuvimos el placer de bucear en la antigua Piscifactoria de Arenys de Mar junto a los chicos de Poseidonia Dive. La piscifactoria que ahora ha pasado a ser una especie de pecio se ha convertido sin duda en una de nuestras inmersiones favoritas del Maresme; por su cantidad y variedad de vida. ¿Quieres descubrirla en detalle? ¡Pulsa leer más!

Hace ya algunos años que en el puerto de Arenys de Mar en Barcelona unas estructuras de tubos ensamblados llamaban la atención y modificaban la vista panorámica de la costa. Tales artefactos pertenecían a la empresa Cultivius (ya liquidada en la actualidad) cuya principal fuente de ingreso se daba por su novedoso sistema de cultivo para engordar rodaballos en mar abierto y comerciarlos en el mercado.

Sin duda antaño era fue un negocio redondo. Cultivius pasó de tener piscinas en tierra dedicadas a la reproducción, cría y engorde de alevines para venderlos en la lonja, a instalar sus infraestructuras dentro del mar y ahorrarse costes fijos por el camino, y no tener que depender de la tediosa labor de reproducir en cautividad las condiciones que podrían tener de forma “gratuita” a escasos kilómetros mar adentro.

Años después, este armatoste flotante dejó de ser rentable pues, el temporal de levante ocasionaba pérdidas millonarias a la empresa que hasta entonces, había sobrevivido a base de ayudas del gobierno español y europeo y habían pasado los últimos sesos años sin producir alevines de dorada entre otras especies, sin contar los diferentes daños que sufrieron sus instalaciones con rotura de tubos y redes.

Pero el momento más critico fue en 2001 cuando las fuertes tempestas rompieron las redes dejando escapar más de 500.000 kilos de dorada (que entonces se vendía a unos 6€/Kilo) provocando una perdida anual de más de 3 millones de euros.

Este fue el principal motivo para que Cultivus, decidiera abandonar a su suerte la plataforma y que hasta Greenpeace expusiera diferentes foto denuncias del lamentable estado de as instalaciones pues cada año que pasaba, estas afectaban más al ecosistema llegando incluso a dejar resuduos metálicos en las costas de Arenys de Mar y Sant Andreu de Llavaneres.

No fue hasta el 2009 que La Direcció General de Pesca dio el visto bueno al hundimiento de la estructura después de diferentes incidentes con la misma, y después de que un barco pesquero quedara varado en su interior haciendo pasar toda una noche a la tripulación encallados en el lugar.

En la actualidad, se ha autorizado el buceo en las instalaciones y podemos ver como las antiguas estructuras metálicas ahora rebosan vida y sirven de cobijo de cientos de especies de la zona. ¡Sin duda una historia con final feliz! En cuanto a los buzos se refiere 😉

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