Pensé que me costaría horrores llegar aquí a Maldivas, que estaría más nervioso pero la verdad es que el viaje se me ha pasado volando, valga la redundancia.

Las primeras seis horas de si que han sido eternas, y eso que el avión no era precisamente pequeño y puedes estar a tus anchas, además del entretenimiento que te ofrece mientras viajas y el wifi, que no da para mucho, pero oye, ¡es gratis!

Total, que me he puesto nervioso por unas mini turbulencias y ya he viajado en “alerta” el resto del viaje. La parada en Dubai pequeña también, sin duda, nada mejor que una escala corta para no cansarte en exceso, y es que, en este sentido, Suny ha cuadrado en detalle los horarios.

El segundo vuelo, ha pasado en un abrir y cerrar de ojos y es que además de ser un vuelo nocturno, me he dopado y esto ha hecho que sea mucho más llevadero y que me despertara directamente sobrevolando islas paradisiacas rodeado eso si, de nubes.

Una vez ya en Maldivas, haciendo tiempo hasta que nos vinieran a buscar, hemos aprovechado para comprar tarjetas SIM para internet y hemos tomado un pica-pica en un restaurante típico de la isla, el Burger King.

Ya en el barco, hemos hecho los briefings iniciales y del barco y de cómo va a ser el buceo esta semana, pero eso amigos, os lo dejo para la bitácora del primer día de crucero.

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